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En Lille, Francia

Strauss-Kahn duerme en el calabozo

Este martes ha sido interrogado por su presunta relación con una red de proxenetismo y un delito de desvío de fondos.

Dominique Strauss-Kahn a su llegada una Gendarmería de Lille, donde ha prestado declaración. EFE
Interrogatorio de Strauss-Kahn en Francia por un caso de proxenetismo
Dominique Strauss-Kahn a su llegada una Gendarmería de Lille, donde ha prestado declaración. EFE

Redacción

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El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn pasará la noche del martes en un calabozo de Lille, en el norte de Francia, donde ha sido interrogado por su presunta relación con una red de proxenetismo y un delito de desvío de fondos.

En el punto de mira de la Justicia están unos encuentros sexuales en los que Strauss-Kahn participó en compañía de dos empresarios franceses y de otros amigos en París, Bruselas, Lille y Washington, sede del FMI. Strauss-Kahn reconoció haber estado en esas fiestas, pero negó conocer que las mujeres que participaban en ellas fueran prostitutas.

Dos empresarios pagaban todos los gastos de esas correrías, incluidos los viajes y hoteles, dinero que cargaban al presupuesto de sus empresas. Por eso, la Justicia trata de dilucidar si, además del proxenetismo, no se incurrió en un delito de desvío de fondos.

En el caso de Strauss-Kahn, los investigadores quieren saber si el entonces responsable del FMI sabía que el dinero de las fiestas salía de los fondos de esas empresas.

Un extremo que también niegan los interesados, que sostienen que no pagaban esos lujos a Strauss-Kahn a cambio de favores políticos, sino para quedar bien dentro de sus empresas.

Será la segunda vez que Strauss-Kahn, de 62 años, duerma entre rejas después de que en mayo pasado fuera detenido y enviado a prisión en Estados Unidos, donde permaneció apenas una semana, tras haber sido acusado de violación por la empleada de un hotel neoyorquino.

Strauss-Kahn llegó a los locales de la Gendarmería de Lille a primera hora de la mañana y permaneció allí toda la jornada, hasta que un juez decidió prolongar su arresto para proseguir con el interrogatorio.

La ley le permite hacerlo hasta 96 horas, aunque todo apunta a que no superará las 48.

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